jueves, 4 de octubre de 2012

La Belleza a través del tiempo – Segunda Parte

Seguimos con nuestro viaje a través de la historia de la belleza! Hoy vamos a hacer un saltito un poquito más hacia adelante.
Durante la edad media, las mujeres tuvieron que dejar los cuidados estéticos un poco de lado (aunque no del todo como veremos un poquito más adelante) debido a las constantes guerras y epidemias, pero se hizo un gran hincapié en los hábitos de limpieza. En el caso de las mujeres de alta alcurnia, se encerraban por miedo al contagio, entonces recibían en sus salones a los vendedores ambulantes que les ofrecían distintos bálsamos, hierbas medicinales y artículos de tocador.

En cuanto a la apariencia, la mujer medieval considerada “bella” era de suaves cabellos rubios y pálida, de mejillas y labios rojos y cejas finas y arqueadas. Es por eso que las mujeres contaban con peines, polveras, limas y tijeras para uñas, pinzas para depilar (sí, se ve que el look uniceja de las romanas no les iba) algodón y plumas para aplicarse color en los labios y hasta pelucas rubias para las cuales se utilizaban cabellos de personas fallecidas.

A la edad media le sucede el Renacimiento, ahí vemos más cambios; era una época de gran sensibilidad y refinamiento, así que la estética no se quedó atrás. Italia se convierte en el centro que dictará cuál será la moda a seguir, el ideal de belleza y los productos cosméticos a utilizar. De hecho, en el siglo XVI se crea el primer laboratorio cosmético por los monjes de Santa María Novella.

El ideal italiano de belleza consistía en una mujer de curvas pronunciadas, frente alta y cejas casi inexistentes y piel blanca, casi nívea.  El pelo soñado seguía siendo el rubio y hacían mezclas y experimentos súper locos para intentar aclararlo. Catalina Sforza, publicó por esta época un libro que reúne estos experimentos para corregir defectos, crear sus propios “maquillajes” y mascarillas.

En ese mismo siglo Catalina de Medicis se dedicó al estudió de las cremas e incorporó a su corte un equipo de perfumistas y fue justamente una de sus más cercanas amigas la que abrió el primer salón de belleza en París que ayudará muchísimo a mejorar la higiene, porque por esa época se lavaban las manos una vez por semana como mucho y se peinaban muy de vez en cuanto, por lo que imagínense lo que sufrirían al desenredarse en el salón de belleza!

En esta época, los ojos se delineaban con negro, mientras que los párpados eran coloreados con  azul o verde y los labios llevaban colores rojos intensos en forma de corazón.

Un siglo después, surge una fiebre por el rubor entre las parisinas y de ellas a todo el resto de Europa, seguían manteniendo el modelo de maquillarse anterior con los labios en forma de corazón, pero ahora exageraban con el color en las mejillas mientras dejaban el resto del rostro bien blanco a fuera de usar un exceso de polvos y una crema nacarada brillante a base de azufre (sí, azufre!) que produjo varios envenenamientos mortales. Además, resaltaban los lunares especialmente en el rostro, escote y en la espalda porque eran símbolo de belleza y tenían un gran poder erótico.

Los productos de maquillaje se comprarán en exclusivos y carísimos locales de la rue Sain Honoré y los peluqueros construirán pelucas fastuosas y extravagantes.

A partir de esta época y gracias a la corte francesa es que se perfeccionará la cosmética y comenzará a incursionar en las primeras cremas antiedad por llamarlas de alguna manera, pero todo vuelve a desacelerarse con la revolución francesa, donde por decirlo de alguna manera, el horno no estaba para bolllos ni para cremitas y labiales…recién volvió a  tener un lugarcito la belleza gracias a Josefina, la esposa de Napoleón quien seguía distintos regímenes de belleza para el rostro, el cabello y el cuerpo.

Llega el Romanticismo y llega esa postura lánguida, de damisela en apuros, desfalleciente, como la chica de Crepúsculo, esa onda. Algunas para tener ese aspecto lívido, pálido, casi enfermizo ingerían peligrosas cantidades de vinagre y algunas hasta plomo y arsénico! Se marcaban además más las ojeras (ah, yo hubiese sido la envidia de varias con mi palidez de fantasmita y mis ojeras! ;) ), apenitas coloreaban sus mejillas, pero eso sí, los labios ROOOOOOOJOO furioso! Para darle dramatismo, vieron? Las pelucas vuelan y se usan las melenas largas y con suaves bucles en las puntas, en tonos rubios angélicos o negro noche. Los dos extremos.

A principios del siglo XIX, además, tenemos al abuelo del lifting o del botox! Se hace el primer intento de eliminar las arrugas a base de un invento horrible y mortificador al que llamaban "esmaltado de la cara". Primero había que lavarse la cara con un líquido alcalino, después se colocaba una pasta para rellenar las arrugas y encima se colocaba una capa de esmalte hecha con arsénico y plomo, la cual duraba aproximadamente un año. Un horror. Si la máscara era muy gruesa se agrietaba al menor movimiento. Era como ir con una máscara como la de Vainilla Sky todo el tiempo…realmente muchas preferían eso a que se les vieran las arrugas, loquísimo, no?

A mediados de este mismo siglo, aparece una especie de labial más de tipo industrial, claramente de color rojo, que era como una pomada, una crema. Entre sus ingredientes tenía manteca (mantequilla), cera de abejas, uvas negras y raíces vegetales.

Bueno, chicas, para la última entrega dejo el siglo XX – XXI, lo más divertido para el final!

2 comentarios:

  1. Me encantó!! Q horror lo de la mascara esa! aunque lo del botox e inyectarse algo q te mata los musculos tampoco suena muy cuerdo! :P
    Besos!

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    Respuestas
    1. Síi!! Tal cuál, hay que ver q piensen en el futuro tb de q pasemos HORAS en la peluqueria por el pelo, tal vez en el futuro te hagan la tintura en un minuto!

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